¿Y si el Papa fuera a Irán?


EL VATICANO. - ¿Y si el Papa Benedicto XVI fuera a Irán? Este es el interrogante, de impredecibles consecuencias para el tablero geopolítico, con el que se especula en los últimos días en El Vaticano.
"No hay que olvidar que El Vaticano e Irán mantienen excelentes relaciones desde hace más de mitad siglo. Un viaje del Papa que podría contribuir a un mejoramiento de la tensión sobre la energía nuclear y aportar así un beneficio tanto a Estados Unidos como a Europa", dijo a este diario una fuente vaticana bien informada.
La cuestión se puso de actualidad tras que el pasado 8 de febrero el embajador iraní ante la Santa Sede, Ali Akbar Naseri, recordara que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ya invitó Benedicto a Irán mediante un mensaje que le envió al margen de la visita en ese país del presidente del Pontificio Consejo para la Diálogo Interreligioso, Jean Louis Tauran, en noviembre de 2010.
"Si el Papa decide venir, lo recibiremos de una manera excelente, y, en lo que concierne al Gobierno, lo recibiremos con entusiasmo", aseguró Naseri.

En este mismo contexto, el diplomático iraní pidió a los nuncios de El Vaticano mediar con los países de la Unión Europea para que entiendan que el programa nuclear de Irán no tiene fines bélicos.
"Podrían contribuir de forma positiva. Ellos (los nuncios) saben que Irán no tiene objetivos militares sino pacíficos y civiles", dijo Naseri.
"Cuando presenté mis credenciales (como representante de Irán ante El Vaticano), el Papa Benedicto XVI me dijo que el uso de energía nuclear de forma pacífica es un derecho de todos los pueblos", agregó el diplomático.
En su último libro, el experto estadounidense de origen húngaro George Friedman, fundador de think tank Strarfor, considerado la CIA en la sombra, sostiene que Estados Unidos buscará un compromiso con Irán en la próxima década.
"La solución de los complejos problemas del Próximo Oriente pasa por que el presidente de Estados Unidos llegue a un acuerdo provisional con Teherán (la capital de Irán) que colme sus aspiraciones y dé a Washington la posibilidad de retirar las fuerzas militares de la región", escribe Friedman.
Según el experto estadounidense, el objetivo de Estados Unidos es que la relación de fuerzas en la región vuelva a equilibrarse tras que la última guerra debilitara a Irak, país que históricamente ha hecho de contrapeso al poder de Irán.
Esto, siempre según Friedman, ayudaría Estados Unidos a evitar problemas en el estrecho de Ormuz, el angosto canal por el que circula el 45 por ciento del petróleo mundial para la exportación.

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