I / ¿Quién mueve los hilos de las Revoluciones Árabes?


Túnez. - Lo que he aprendido con cierta ciencia es que el caso de la transición tunecina es raro, muy raro. Túnez, el pionero de las revoluciones árabes, es un país de algo más de 10 millones de habitantes que cuenta con intelectuales y profesionales bien formados que viven en estrecho contacto con una masa que es víctima de décadas de manipulaciones y defectuosas políticas educativas.
Es, en este contexto, que se deben enmarcar toda una serie de preguntas de la élite educada sobre algunos hechos paralelos, pero no secundarios, de las elecciones del pasado 23 de octubre, unos comicios claves para la región.
El caso de Qatar es emblemático. En una visita que antecedió las elecciones tunecinas, el Primer Ministro qatarí, Hamad Ben Jasem Al Thani, dijo que su país está dispuesto a financiar un megapréstamo a Túnez, al tiempo que empresarios de esa misma nacionalidad anunciaban inversiones en el sur del país norteafricano.
"¿Qué querrán realmente?, ¿están apoyando a los islamistas de Ennadha? ¿Quién está detrás de Qatar?". Estos son sólo algunos de los interrogativos que circulan en estas horas en Túnez, donde el partido ganador Ennadha cosechó votos en particular entre las clases más bajas.
Seguro, no ayuda a la clarificación el confuso rol en las revueltas árabes que jugó Al Jazeera, la cadena de televisión que es precisamente qatarí y que críticos creen que persigue obscuros objetivos ajenos a su perfil público.
Sí, sí, quizás se pueda objetar que estos razonamientos forman parte de esas teorías conspirativas que suelen difundirse durante las crisis, pero es también innegable que las revoluciones árabes han dejado vacíos que muchos desean cubrir. 
Es por esto que destaca también que Ennadha ha logrado lo que otros movimientos árabes de la región nunca consiguieron: obtener el apoyo de la comunidad internacional casi en su conjunto.
Véase Hamas. Tras su la victoria en Gaza en 2006, la Unión Europea, Estados Unidos y varios países árabes, inmediatamente le retiraron la ayuda económica a las autoridades palestinas, con inevitables consecuencias para la población local.
Algo parecido había ocurrido con el Frente Islámico de Salvación (FIS) de Argelia en 1991, que a los pocos días de celebrarse una segunda vuelta que los daba como favoritos, salió de la escena tras un golpe de Estado.
Ambos casos difieren considerablemente de Ennadha que en los últimos días ha recibido alabanzas de organizaciones y líderes de medio planeta. Y no sólo por su éxito electoral sino también por un discurso político que, en términos generales, da la impresión de estar dispuesto a múltiples nuevas alianzas, tanto dentro como fuera de Túnez. Esto, al menos, hasta que no gane el mejor negociador.
Por eso, ahora, la pregunta del millón es, ¿quién mueve los hilos?, y sobre todo, ¿Es Túnez el primer ensayo de un nuevo orden geopolítico mundial que fijará nuevos límites entre las potencias del planeta? 
(también publicado en Postales del Mundo)

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