Los kurdos de Turquía sueñan con las primaveras árabes


ESTAMBUL .- En un día nuboso, el perfil de Sebahat Tuncel (Malatya, 1975) se recorta contra la ventana de su oficina de Estambul. Han transcurrido cuatro años desde que la policía turca le encarceló bajo la acusación de pertenecer al Partido de los Trabajadores (PKK), la agrupación terrorista que lucha en defensa del pueblo kurdo.
Sebahat no es una mujer agresiva ni rabiosa pero sí determinada y no dispuesta a ceder terreno ante sus opiniones en defensa del pueblo kurdo.  Eso sí, afirma que su detención fue injusta pues ella jamás conspiró o disparó una sola vez.



"Lo que les pedimos (al gobierno) es se reconozcan nuestros derechos", dice esta mujer de 36 años, algo envejecida y con un parecido inverosímil con Frida Kahlo, que ha sido elegida parlamentaria tras en las elecciones legislativas del junio en las filas del también kurdo - pero legal - Partido de Paz y Democracia (BDPpor sus siglas en turco). 
"Quizás nosotros también viviremos una 'primavera' como en el norte de África", afirma, refiriéndose a las recientes revueltas de grupos prodemocráticos en países como Túnez, Egipto, Libia, Siria.
Según Tuncel, las mayores exigencias de los kurdos son que la Constitución turca les reconozca oficialmente como pueblo y que se permita la enseñanza de la lengua kurda en las escuelas del país, así como que a la zonas orientales de Turquía se le otorgue un estatus de región autónoma.
Y es que las elecciones legislativas del pasado 12 de junio fueron fundamentales para el futuro de Turquía y de los kurdos, los cuales apoyaron al Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan en la primera legislatura para posteriormente alejarse de él y su partido, Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco).
La ruptura se produjo luego de una serie de encarcelamientos y detenciones de sus activistas en el último año y medio, los cuales fueron respondidos con ataques del PKK al convoy de Erdogan, el pasado 4 de mayo.
"Abdullah Öcalan (líder del PKK, en prisión desde 1999) ha dicho que sus combatientes kurdos abandonarán las armas si se llega a un acuerdo con el Gobierno y nosotros también queremos una solución pacífica", afirmó Tuncel.
Las cifras que se barajan actualmente estiman que los kurdos son entre 12 y 15 millones, entorno al 11 por ciento de las 75 millones de personas que hay en Turquía, una población con una capacidad electoral que sentó en los comicios a 36 diputados en el Parlamento turco.
Ahora les tocará a ellos sanear las heridas de un pueblo que lleva casi 30 años luchando para obtener una autonomía dentro de Turquía, un proyecto al que se opusieron todos los Gobiernos turcos antes de Erdogan.
Se desconoce con exactitud cuántos han muerto desde el inicio de las hostilidades en 1984, año en que el PKK decidió pasar a la lucha armada. Fuentes kurdas hablan de más de 50 mil, entre los fallecidos de ambos bandos, mientras que las autoridades turcas los sitúan por encima de los 40 mil.
"Y hay que calcular que los cuerpos de 7 mil nunca se han hallado, están desaparecidos", explica el abogado turco Ahmet Tamer, que pertenece al comité sobre prisiones de la Asociación Derechos Humanos (IHD) de Turquía.
Según Tamer, entre los principales abusos que viven los kurdos está la presencia de un contingente del Ejército turco en las regiones del este, que está desplegado desde los años 80.
ONG's aseguran que la presencia militar no contribuye a la solución del conflicto y ha aumentado las víctimas entre los civiles. Tan sólo en los últimos meses murieron más de 50 personas.
Además, los observadores remarcan que los guerrilleros del PKK, que están en las montañas, sólo constituyen un pequeño grupo de personas, mientras que las restricciones del Gobierno local se aplican a todos los kurdos.
Aún así, los expertos también reconocen que algunos pasos se han dado hacia adelante.
"Hace cuatro años, por la primera vez, Erdogan reconoció que existía 'un problema kurdo'", dijo Tamer.
El último capítulo de esta interminable saga se escribió el pasado 26 de junio tras que los kurdos anunciaran que boicoterán al Parlamento turco, en respuesta -entre otros - a la decisión de las autoridades electorales de  quitarle el escaño a un diputado del BDP y entregárselo a una candidata del oficialista AKP.
(versión completa y actualizada del artículo publicado en Reforma el 11 de junio de 2011) 

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